Centenares de adolescentes pidieron justicia para menor violada en transporte escolar en Ecuador

Por segundo día consecutivo, centenares de colegiales salieron a las calles de Quito, en Ecuador, para reclamar justicia para la adolescente de 14 años que fue violada por el chofer del transporte escolar que utilizaba. El caso ha indignado a los estudiantes, padres de familia y a la opinión pública, quienes reclaman a las autoridades del Colegio Dillon, donde la adolescente estudia, y al Ministerio de Educación que presten garantías para proteger la integridad de los adolescentes y que no permitan que el violador quede impune.

“Con ropa o sin ropa, las niñas no se tocan”, “nos violan, nos matan y el Estado no hace nada”, “Que se escuche nuestra voz y que caiga el violador”, fueron algunas de las consignas que gritaron los adolescentes. La mañana del miércoles, los jóvenes se concentraron a las afueras de la sede del Ministerio de Educación donde los esperaban miembros de la Policía Nacional con chalecos antibalas, escudos y cascos.

El 21 de abril, la estudiante violentada subió al transporte escolar que la llevaba regularmente a su colegio. Según el testimonio de la adolescente, el chofer le dio una bebida y luego la violó. Ella era la primera en abordar el autobus. Ese día, según declararon padres de familia, el transporte llegó tarde a las otras paradas de su recorrido. Eso pese a que, por petición del conductor, la adolescente fue retirada 15 minutos antes de su casa.

Un estremecedor audio grabado por uno de los estudiantes revela la desesperación de la menor: “Te juro que me violó”, dice. En la grabación, de 38 minutos, también se escucha al chofer diciéndole que lo meterá en problemas a él y los estudiantes que viajaban en el transporte. “Tú me violaste, tú me violaste, tú me violaste, fui la primera en recoger y me violaste (…) el don me hizo tomar y me violó”, le increpa la adolescente a su agresor. Una voz masculina le responde: “Ahí está por borracha”. El chofer habría justificado las declaraciones de la joven diciendo que estaba ebria.

Guillermo Lara, abogado de la familia de la adolescente, afirmó que su defendida denunció la violación mientras estaba en el transporte escolar, frente a su agresor y al dueño de la unidad: “Y ni siquiera la tutora, la directora, nadie tuvo la decencia de llamar a la Policía y decir miren, posiblemente haya un delito”, aseguró el abogado. Lara, además, ha sido enfático en recalcar que las autoridades del colegio habrían ayudado al conductor a escapar. No se conoce el paradero del acusado.

La ministra de educación, María Brown, confirmó que las autoridades del Colegio Dillon incumplieron con el protocolo establecido tras conocer el caso de la violación de una estudiante. La rectora de la institución fue separada del cargo y es investigada, según Brown. “No se cumplió con los estándares de respeto y empatía que estos casos demandan”, dijo la funcionaria.

En una rueda de prensa, el Ministerio de Educación dijo que las autoridades del colegio llamaron al ECU 911 para informar del caso. La ministra Brown ha asegurado que las autoridades del colegio presentaron el informe del Departamento de Consejería Estudiantil y que también se presentó una denuncia ante la Fiscalía. Se ha cuestionado la inacción de las autoridades del colegio, quienes habrían tratado de mantener el caso fuera de la opinión pública para salvaguardar el prestigio institucional.

El Consejo de Protección de Derechos de Quito emitió un comunicado condenando los hechos: “El presunto abuso sexual de una adolescente por parte del conductor del bus escolar en el que se transportaba para ir al colegio y la inacción de las autoridades de la institución educativa es una indignante noticia que muestra cómo la violencia se ha tomado todos los espacios, incluidos los que niñas, niños y adolescentes se desenvuelven diariamente y que deberían ser seguros para ellos”, sentenciaron.

Asimismo, uno de los padres de familia de un adolescente que se transportaba en el mismo autobús que la menor agredida contó a El Universo que su hijo ya no quiere ir esa unidad: “Uno se le manda en el transporte (escolar) hasta por seguridad, sabe cómo está ahora la delincuencia en el transporte público, pero qué se iba a imaginar que iba a pasar esto en un transporte escolar, mañana puede ser uno de nuestros hijos, esto es un acto reprochable, no debe quedar en la impunidad”, aseveró.

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